Mariposas en la panza

¿Qué es?

La ansiedad es un estado de alerta, una especie de señal de emergencia que nuestro cuerpo activa ante una posible amenaza. La ansiedad es una gran herramienta que nos ofrece nuestro cuerpo para defendernos de los peligros y prepararnos ante ellos. Sin embargo, cuando la ansiedad se dispara con demasiada frecuencia; puede empezar a afectar nuestro estado de ánimo e incluso volvernos más vulnerables ante las enfermedades.

¿Cómo se manifiesta en el cuerpo?

Cuando anticipamos un posible peligro o situación amenazante, nuestro cerebro comienza a producir hormonas que preparan a nuestro cuerpo para defenderse de éste. Al activarse el sistema de alerta comenzamos a sentir que el ritmo de nuestro corazón sube aceleradamente, nuestra respiración se vuelve entrecortada y rápida, empezamos a sudar, sentimos mariposas en la panza, nuestro proceso de pensamiento lógico se detiene y únicamente pensamos en sobrevivir.

Estos cambios corporales pueden ser muy útiles si un león nos persiguiera a través de la sabana africana; pero resultan poco funcionales si el peligro al que nos enfrentamos es un examen de matemáticas. Por ello, es de suma importancia aprender a identificarla y controlarla adecuadamente, evitando que se apodere de nosotros en los momentos menos esperados.

Para enseñarles a los niños cómo identificar cuando se sienten ansiosos, nos podemos apoyar de un muñeco; les podemos pedir que nos expliquen qué siente su muñeco en diferentes partes del cuerpo cuando se siente ansioso. Conforme los pequeños sean más conscientes de sus sensaciones, tendrán mayor capacidad de reconocer que se sienten ansiosos y entonces, utilizar estrategias para controlarlo.

¿Cómo la podemos aprender a manejar?

Existen varias técnicas que nos permiten controlar la ansiedad y reducir el efecto que tiene sobre nosotros. Aunque es importante mencionar que ante cualquier reto se debe de mantener un nivel de ansiedad óptimo, que nos movilice a actuar pero sin paralizarnos.

RESPIRACIÓN>

Una de las técnicas más efectivas es el control de la respiración y existen muchas estrategias que nos permiten lograrlo. Los niños pequeños requieren de claves muy concretas para aprender a controlar su respiración por lo que se utilizan nombres de animales, cosas o números para describir los distintos tipos de respiración que existen. El resultado de cada uno de ellos consiste en que el aire entre en grandes cantidades a nuestros pulmones, lo retengamos y después lo soltemos.

La respiración de abejita se caracteriza por exhalaciones profundas desde la nariz y posteriormente, ir soltando el aire por la boca en forma de zumbido. La respiración globo también comienza inhalando grandes bocanadas de aire por la nariz hasta inflar nuestra panza y después soltarlo como si fuéramos un globo desinflándose lentamente.

Las técnicas de respiración se pueden llevar a cabo en compañía de su muñeco, así, se sentirá acompañado y no aumentará su nivel de ansiedad. De igual forma, puede practicar estas técnicas enseñándoselas a su peluche.

Daniel Goleman, psicólogo y autor del famoso libro “Inteligencia Emocional”, propone una técnica para enseñarles a los pequeños a estar más conscientes de su cuerpo y controlar su ansiedad. Dicha herramienta se conoce como “Breathing Buddies” o “Compañeros de respiración” y consiste en que los niños pequeños se acuesten sobre el suelo, colocando su peluche preferido sobre sus estómagos. La meta del juego es elevar al peluche utilizando la respiración (inflando la panza al inhalar) y después hacer que el muñeco baje (desinflando la panza al sacar el aire).

DETENER EL PENSAMIENTO

Las técnicas que detienen o desvían el pensamiento de la situación que nos está generando la ansiedad, permiten que la energía concentrada en sentirnos nerviosos se canalice a otros pensamientos y entonces nos movilice. Algunas estrategias para detener el pensamiento incluyen hacer listas de nuestras cosas favoritas, de los lugares que nos gustaría conocer, de las películas que hemos visto, etc.

El repetirnos frases o escuchar palabras que tranquilizan, también permite que nuestra mente se concentre en los aspectos positivos de la situación. Enseñarle a los pequeños frases como “Tú puedes hacerlo”, “Eres importante, especial y estás preparado para esto”, “Las maripositas en la panza son ansiedad, yo puedo controlarla y no dejaré que me controle a mí”, etc., les dará una serie de herramientas que podrán utilizar la próxima vez que se enfrenten a las raíces cuadradas en un complicado examen. Durante el juego, es importante ponerlas en práctica para que el niño las interiorice; promueve que juegue con su peluche y le enseñe estas frases.

ACTIVIDAD FÍSICA

En momentos de estrés, el hacer ejercicio o poner nuestro cuerpo en movimiento nos permite movilizar nuestra energía y aclarar nuestro pensamiento. Por ello, cuando los niños pequeños se encuentran ansiosos o muy enérgicos, podemos enviarlos a dar un par de vueltas alrededor del patio, cargar o jalar objetos pesados (de acuerdo a su tamaño y edad), brincar con un pie, etc.

EJERCICIOS SENSORIALES

Al poner a nuestro cuerpo en contacto con los sentidos, somos capaces de lograr un mayor control sobre él y utilizar la energía detenida en actividades sensoriales. A los niños pequeños les ayuda mucho jugar con arena, masita, agua u objetos con texturas diversas. Todos estos ejercicios además de favorecer la motricidad fina relajan el cuerpo y distraen la mente del evento estresante.

Venciendo las maripositas en la panza

La ansiedad es una emoción normal y que nos puede ser muy útil para nuestra supervivencia en el mundo actual. Todos la sentimos y estamos en contacto con ella casi todos los días. Los niños pequeños viven la ansiedad como algo amenazante cuando ésta se acumula; por ello es importante enseñarles que es parte de su cuerpo y que ellos pueden manejarla utilizando las técnicas antes mencionadas.

Pisc. Regina Fernández